Existen muchos detalles cuando hablamos de comprar o vender una vivienda. Los hay que buscan buenos inmuebles como método de inversión, quienes venden porque van a mudarse a otra ciudad o los que necesitan una casa más grande porque van a aumentar la familia. Por ello, al igual que hace unos días explicamos qué es la nuda propiedad, hoy vamos a hablar de un factor concreto directamente relacionado con la compra-venta de inmuebles: las comisiones inmobiliarias.

Existen muchos consejos a tener en cuenta antes de comprar una vivienda. Y uno de los más importantes tiene que ver, precisamente, con vigilar las comisiones inmobiliarias que tendremos que pagar si recurrimos a un gestor de este ámbito. Así que vamos a contaros todo lo que deberíais tener en cuenta al respecto y como se trata de un concepto que podría desaparecer en el futuro.

¿Qué es la comisión inmobiliaria?

Podríamos definir este tipo de comisiones como la cantidad de dinero que cobra una agencia inmobiliaria por prestar sus servicios. Ellos se encargarán de gestionar la venta o la compra de una vivienda pero, evidentemente, no lo harán gratis. ¿Qué sucede con ellas? Pues que no están reguladas por ley, por lo que su cuantía puede variar mucho de una inmobiliaria a otra.

La comisión inmobiliaria es lo que cobra una agencia por prestar sus servicios durante la compraventa de un inmueble

Por norma general la cantidad que cobran por la venta de un inmueble se sitúa entre el 2% y el 7%. Además, también se le aplica el cobro de una comisión, normalmente en torno al 3%, al comprador. Sin embargo, existe algunas agencias que operan a través de internet que, en vez de cobrar un porcentaje, dicen adiós a las comisiones inmobiliarias para fijar una tarifa concreta.

¿Adiós a las comisiones?

Portales de venta a través de internet como Housfy, Grocasa online o Housell han decidido cambiar el modelo de negocio con respecto a las agencias tradicionales. En su caso, en vez de cobrar un porcentaje determinado, eliminan las comisiones para dar paso a cobrar por los servicios prestados. ¿Esto qué quiere decir? Pues que establecen el pago de una tarifa concreta por la compraventa que da acceso a sus servicios durante un periodo determinado de tiempo.

Estos precios fijos suelen partir desde los 1.000 euros y cuentan con varias modalidades de pago que pueden elegir los clientes. Estas son las siguientes:

  • Pago a la venta: en el momento en el que se firma el contrato de arras o se oficializa la venta la inmobiliaria cobrará los honorarios acordados.
  • Prepago: se fijan una cantidad, que suele ser más económica que la tarifa de pago a la venta, que se debe pagar antes incluso de poner el inmueble en el mercado.

Por su parte, las inmobiliarias tradicionales operan de una forma diferente. Por norma general la mayoría cobra la comisión en el momento en el que se firma la escritura de compraventa, aunque existen casos en los que se exige cierta cantidad en el momento de la firma del contrato de arras.

¿Qué servicios incluyen estas tarifas y las comisiones?

Tanto las comisiones inmobiliarias como las tarifas fijas de las inmobiliarias online suelen cubrir los mismos servicios: tasación, plan de marketing para llegar a más posibles compradores, recepción de visitas, reportaje fotográfico, asesoramiento… Sin embargo, hay que destacar una diferencia clave entre las inmobiliarias tradicionales y las online, que es que estas últimas no suelen incluir el servicio de visitas y piden un pago adicional por estos servicios.

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