A la hora de hablar de todo lo que puedes hacerle a una casa, lo cierto es que no hay límites más allá del presupuesto que puedas dedicar a ello. De hecho, muchos dicen que nunca se acaba de dejar a tu gusto una vivienda. Ya sea porque las tendencias cambian o porque siempre aparecen cosas nuevas que hacerle. Por ello, en nuestra última publicación hablamos sobre qué tener en cuenta antes de hacer una reforma. Y hoy nos centraremos en una parte concreta del hogar: el suelo.

Si hablamos de decoración, lo cierto es que resulta fácil encontrar consejos para dejar nuestra casa muy bonita. Sin embargo, hay algunas partes concretas de la vivienda con las que resulta más difícil proceder y que requiere de tener en cuenta ciertos aspectos que fácilmente podríamos pasar por alto. Esto es lo que sucede con los suelos de la vivienda, que lo normal es que nos acompañen durante décadas y no siempre les prestamos la suficiente atención.

Los tipos de suelo más comunes para casas y pisos

Lo primero que debemos tener claro es que existen muchísimos tipos de suelos diferentes entre los que podemos decantarnos. Tantos, que resultaría imposible realizar una recopilación de todos que resultase fácil de leer. Por ello, lo que haremos será centrarnos en los tipos de suelo más utilizados en España durante los últimos años: la madera, los laminados y las baldosas.

Madera

Al hablar de madera no hacemos referencia a un único tipo de suelo, ni mucho menos. Ya que en función del tipo de madera que elijamos todo cambiará: características, precio, color, instalación… Existen muchos tipos aunque los más habituales suelen ser el pino, el roble, el castaño, el nogal… Suele ser un material muy agradable, ya que no estará tan frío como otras superficies, así que resulta ideal para quienes disfrutan andando descalzos. Ofrece un buen aislamiento y su acabado es de gran calidad. Por contra, resultan bastante caros y requieren de un mantenimiento más cuidado.

Laminados

Como no todo el mundo quiere tener que hacer frente a los cuidados de la madera natural, existe una alternativa que ofrece un diseño muy parecido: los suelos laminados. Básicamente se trata de láminas de madera de bajo espesor que requieren un mantenimiento mínimo. Como es lógico, su calidad no es la misma que la de los suelos de madera. Sin embargo, resultan mucho más económicos y fáciles de cuidar. Además de ofrecer un acabado similar al de la madera natural.

Baldosas

Otra posibilidad pasa por los suelos de baldosas de gres, que ofrecen una gran cantidad de modelos muy variados entre sí. Aquí destacan las baldosas porcelánicas y esmaltadas, que son el resultado de la cocción de arcillas a las que se les realiza un esmaltado con el diseño que más nos guste. En lo que a funcionalidad se refiere, son la opción más completa y nos durarán muchísimos años sin darnos problemas.

Existen muchas otras opciones de suelos más allá de los de madera natural, los laminados y las baldosas. Optar por acabados de piedra o suelos de microcemento también es una posibilidad a tener en cuenta

¿Qué suelo elegir para tu casa?

Debes saber que más allá de suelos de madera, laminados y con baldosas, existen otras opciones como el suelo de piedra natural o el de microcemento, entre muchos otros. Por ello, lo mejor es que recurras a un experto para que te asesore sobre todas las opciones que tienes. Sobre por qué opción decantarte, es algo que depende de tu gusto personal, el presupuesto que quieras dedicar a ello y, sobre todo, el acabado que quieras dar a tu vivienda.

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